7 Versículos Cortos de la Biblia sobre la Muerte

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La muerte es un tema difícil de enfrentar, pero la Biblia nos ofrece palabras de esperanza y consuelo en medio de la pérdida. A continuación, presentamos una lista de 7 versículos cortos de la Biblia que tratan sobre la muerte, seguidos de una reflexión devocional.

Salmos 23:4

“Aunque ande en valle de sombra de muerte, no temeré mal alguno, porque tú estarás conmigo; tu vara y tu cayado me infundirán aliento.”

Reflexión devocional: Este versículo nos recuerda que Dios está con nosotros en todo momento, incluso en los momentos más oscuros de nuestra vida. Debemos confiar en Él y en su amor incondicional, y buscar en Él la fuerza y el aliento que necesitamos para superar cualquier dificultad. Él nos guiará hacia la luz y la paz que necesitamos, y nos dará la fuerza para seguir adelante.

Juan 11:25-26

“Le dijo Jesús: Yo soy la resurrección y la vida; el que cree en mí, aunque esté muerto, vivirá. Y todo aquel que vive y cree en mí, no morirá eternamente. ¿Crees esto?”

Reflexión devocional: Este versículo nos recuerda que la muerte no es el final, sino el comienzo de una nueva vida en Cristo. Debemos creer en Él y en su poder divino, y buscar en Él la esperanza y la seguridad que necesitamos para enfrentar la muerte. Debemos tener la certeza de que Él nos guiará hacia la vida eterna, y que nos espera una gloria más allá de la muerte.

Salmos 116:15

“Estimada es a los ojos del Señor la muerte de sus santos.”

Reflexión devocional: Este versículo nos recuerda que la muerte no es un final triste, sino un paso hacia la gloria eterna con el Señor. Debemos confiar en que Él nos espera con los brazos abiertos, y que nos recibirá con amor y alegría en su reino celestial. Debemos tener la certeza de que nuestra muerte no es en vano, sino que es una parte importante de su plan divino para nuestra vida.

Filipenses 1:21

“Porque para mí el vivir es Cristo, y el morir es ganancia.”

Reflexión devocional: Este versículo nos recuerda que nuestra vida está en las manos de Dios, y que Él nos guiará hacia la gloria eterna, tanto si vivimos como si morimos. Debemos confiar en que Él tiene un plan para nuestra vida, y que nuestra muerte es solo el comienzo de una nueva vida en Él. Debemos tener la certeza de que nuestra muerte no es el final, sino el comienzo de una nueva vida con Cristo.

Romanos 8:38-39

“Por lo cual estoy seguro de que ni la muerte, ni la vida, ni ángeles, ni principados, ni potestades, ni lo presente, ni lo por venir, ni lo alto, ni lo profundo, ni ninguna otra cosa creada nos podrá separar del amor de Dios, que es en Cristo Jesús Señor nuestro.”

Reflexión devocional: Este versículo nos recuerda que nada en este mundo, ni siquiera la muerte, puede separarnos del amor incondicional de Dios. Debemos confiar en su amor y en su promesa de vida eterna, y buscar en Él la fuerza y la esperanza que necesitamos para enfrentar la muerte. Debemos tener la certeza de que Él nos ama y nos guiará hacia la gloria eterna con Él.

1 Tesalonicenses 4:13-14

“Tampoco queremos, hermanos, que ignoréis acerca de los que duermen, para que no os entristezcáis como los otros que no tienen esperanza. Porque si creemos que Jesús murió y resucitó, así también traerá Dios con Jesús a los que durmieron en él.”

Reflexión devocional: Este versículo nos recuerda que la muerte no es el final, sino el comienzo de una nueva vida con Cristo. Debemos creer en su resurrección y en su poder divino, y buscar en Él la esperanza y la seguridad que necesitamos para enfrentar la muerte. Debemos tener la certeza de que Él nos guiará hacia la vida eterna, y que nuestros seres queridos que han partido en Él están en sus brazos, esperándonos con amor.

Apocalipsis 21:4

“Enjugará Dios toda lágrima de los ojos de ellos; y ya no habrá muerte, ni habrá más llanto, ni clamor, ni dolor; porque las primeras cosas pasaron.”

Reflexión devocional: Este versículo nos recuerda que la muerte no es el final, sino el comienzo de una nueva vida en un mundo sin dolor ni sufrimiento. Debemos confiar en que Dios nos espera con los brazos abiertos, y que nos enjugará todas las lágrimas en su reino celestial. Debemos tener la certeza de que Él nos guiará hacia la gloria eterna con Él, y que viviremos en paz y en armonía con Él para siempre.

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