Salmo 35: texto completo y significado (oración de defensa)

El Salmo 35 es una oración de David cuando se siente perseguido, acusado y tratado con maldad sin motivo. No es un salmo cómodo: pide defensa, justicia y protección ante enemigos reales. Por eso sigue hablando a quien atraviesa una injusticia, una calumnia o una batalla espiritual. Aquí tienes el Salmo 35 completo en Reina-Valera 1960, su significado y una forma sobria de rezarlo sin convertirlo en una fórmula contra otras personas.

Salmo 35 completo (Reina-Valera 1960)

Este es el Salmo 35 Reina-Valera 1960 completo. Es una de las traducciones más leídas en el mundo hispano y mantiene el tono solemne de la tradición Reina-Valera.

Salmo de David.
1 Disputa, oh Jehová, con los que contra mí contienden;
Pelea contra los que me combaten.
2 Echa mano al escudo y al pavés,
Y levántate en mi ayuda.
3 Saca la lanza, cierra contra mis perseguidores;
Di a mi alma: Yo soy tu salvación.
4 Sean avergonzados y confundidos los que buscan mi vida;
Sean vueltos atrás y avergonzados los que mi mal intentan.
5 Sean como el tamo delante del viento,
Y el ángel de Jehová los acose.
6 Sea su camino tenebroso y resbaladizo,
Y el ángel de Jehová los persiga.
7 Porque sin causa escondieron para mí su red en un hoyo;
Sin causa cavaron hoyo para mi alma.
8 Véngale el quebrantamiento sin que lo sepa,
Y la red que él escondió lo prenda;
Con quebrantamiento caiga en ella.
9 Entonces mi alma se alegrará en Jehová;
Se regocijará en su salvación.
10 Todos mis huesos dirán: Jehová, ¿quién como tú,
Que libras al afligido del más fuerte que él,
Y al pobre y menesteroso del que le despoja?
11 Se levantan testigos malvados;
De lo que no sé me preguntan;
12 Me devuelven mal por bien,
Para afligir a mi alma.
13 Pero yo, cuando ellos enfermaron, me vestí de cilicio;
Afligí con ayuno mi alma,
Y mi oración se volvía a mi seno.
14 Como por mi compañero, como por mi hermano andaba;
Como el que trae luto por madre, enlutado me humillaba.
15 Pero ellos se alegraron en mi adversidad, y se juntaron;
Se juntaron contra mí gentes despreciables, y yo no lo entendía;
Me despedazaban sin descanso;
16 Como lisonjeros, escarnecedores y truhanes,
Crujieron contra mí sus dientes.
17 Señor, ¿hasta cuándo verás esto?
Rescata mi alma de sus destrucciones, mi vida de los leones.
18 Te confesaré en grande congregación;
Te alabaré entre numeroso pueblo.
19 No se alegren de mí los que sin causa son mis enemigos,
Ni los que me aborrecen sin causa guiñen el ojo.
20 Porque no hablan paz;
Y contra los mansos de la tierra piensan palabras engañosas.
21 Ensancharon contra mí su boca;
Dijeron: ¡Ea, ea, nuestros ojos lo han visto!
22 Tú lo has visto, oh Jehová; no calles;
Señor, no te alejes de mí.
23 Muévete y despierta para hacerme justicia,
Dios mío y Señor mío, para defender mi causa.
24 Júzgame conforme a tu justicia, Jehová Dios mío,
Y no se alegren de mí.
25 No digan en su corazón: ¡Ea, alma nuestra!
No digan: ¡Le hemos devorado!
26 Sean avergonzados y confundidos a una los que de mi mal se alegran;
Vístanse de vergüenza y de confusión los que se engrandecen contra mí.
27 Canten y alégrense los que están a favor de mi justa causa,
Y digan siempre: Sea exaltado Jehová,
Que ama la paz de su siervo.
28 Y mi lengua hablará de tu justicia
Y de tu alabanza todo el día.

Salmo 35 (Reina-Valera 1960)

El texto bíblico ha sido tomado de la versión Reina-Valera © 1960 Sociedades Bíblicas en América Latina; © renovado 1988 Sociedades Bíblicas Unidas. Utilizado con permiso.

Versión católica del Salmo 35

En muchas Biblias católicas modernas lo verás como Salmo 35, a veces con la doble numeración Salmo 35 (34). En ediciones que siguen la numeración de la Septuaginta griega y la Vulgata latina puede aparecer como Salmo 34. No se trata de otro salmo: es el mismo texto bíblico, con diferencias de numeración y de traducción.

La lectura católica suele conservar la misma idea central: una persona justa, acosada por acusaciones y hostilidad, pide a Dios que defienda su causa. Cambian palabras concretas como «Jehová» por «Señor» y algunos giros antiguos por expresiones más actuales. Para rezarlo en una comunidad católica, conviene usar la traducción litúrgica o la Biblia aprobada que se emplee en esa comunidad.

Significado del Salmo 35, por secciones

El Salmo 35 tiene forma de súplica. David no empieza explicando una doctrina; entra directo a pedir ayuda. La oración va y viene entre petición, lamento y promesa de alabanza. Se lee casi como una oración dicha en mitad del cansancio: pide, se queja, recuerda su inocencia, vuelve a pedir justicia y termina mirando de nuevo a Dios.

Versículos 1 al 10: Dios como defensor

La primera parte usa imágenes de batalla: escudo, pavés, lanza, persecución. David no pide fuerza para vengarse por su cuenta; pide que Dios salga a defenderlo. Ese matiz importa. El salmista pone el conflicto en manos de Dios porque sabe que, si se deja arrastrar por la ira, acabará pareciéndose a quienes lo persiguen.

Hay una frase breve que sostiene toda esta primera parte: «Di a mi alma: Yo soy tu salvación». En lenguaje actual podríamos entenderla como una petición de seguridad interior. David necesita algo más que una solución externa. Necesita escuchar, por dentro, que Dios no lo ha dejado solo.

Versículos 11 al 18: acusaciones falsas y dolor por la traición

Aquí el salmo baja del campo de batalla al terreno de la calumnia. «Levantáronse testigos falsos» describe una injusticia concreta: gente que acusa, pregunta y exige respuestas sobre cosas que David ni siquiera conoce. No duele solo el ataque. Duele que llegue de personas por las que él había orado cuando estaban enfermas.

Estos versículos explican por qué el Salmo 35 se reza tanto cuando alguien se siente traicionado. David no presume de perfecto; cuenta que hizo el bien y recibió mal. Ese contraste es lo que lleva su oración a Dios. No está actuando desde el capricho, sino desde una herida real.

Versículos 19 al 28: justicia sin perder la alabanza

La última parte vuelve a pedir que los enemigos no se alegren de su caída. David insiste en que Dios ha visto lo que ocurre: «Tú lo has visto, oh Jehová; no calles». Esta frase sostiene buena parte del salmo. Cuando nadie más entiende la situación, el creyente ora desde la certeza de que Dios sí ha visto.

El cierre no se queda en el enemigo. Termina con la lengua del salmista hablando de la justicia y la alabanza de Dios «todo el día». Esa es la salida espiritual del salmo: pedir defensa sin dejar que el conflicto se convierta en el centro de la vida.

¿Para qué sirve el Salmo 35? Contra enemigos, injusticia y batalla espiritual

El Salmo 35 sirve para orar cuando una persona se siente perseguida, acusada sin razón o rodeada de malicia. Por eso muchas búsquedas lo nombran como salmo 35 contra enemigos. Conviene leerlo con cuidado. No es un conjuro, ni una oración para manipular a Dios, ni una forma cristiana de desear daño a alguien.

Rezar este salmo contra enemigos significa pedir que Dios defienda la verdad, frene la injusticia y guarde tu corazón de la venganza. Si hay una batalla espiritual, el primer campo de batalla suele estar ahí: en no responder al mal con más mal, en no alimentar odio, en no convertir el dolor en una identidad.

Si no sabes cómo expresar la rabia ante una injusticia, este salmo te da palabras. La Biblia no maquilla esas emociones. Las lleva delante de Dios. El Salmo 35 te permite decir «Señor, defiéndeme» sin fingir que nada te afecta.

Si lo que estás viviendo incluye amenazas, violencia, acoso o una acusación legal, busca ayuda concreta además de orar. Habla con personas de confianza, con tu comunidad de fe y con los profesionales que correspondan. La oración no cancela la prudencia.

¿Cuándo se reza el Salmo 35?

Se puede rezar el Salmo 35 cuando necesitas poner una situación injusta delante de Dios. Encaja especialmente en días de acusaciones falsas, conflictos donde te sientes atrapado, traiciones de gente cercana, pleitos, rumores o temporadas en las que notas que el miedo te está endureciendo por dentro.

Una forma sencilla de rezarlo es leerlo entero despacio y detenerte en una frase. Quizá sea «Di a mi alma: Yo soy tu salvación». Quizá sea «Tú lo has visto, oh Jehová; no calles». Quédate ahí unos minutos. Nombra la situación delante de Dios sin adornarla y pídele defensa, claridad y dominio propio.

Si buscas un salmo de protección más sereno, el Salmo 91 puede acompañarte. Si lo que necesitas es descanso y guía, el Salmo 23 suele encajar mejor. Y si estás en un momento de viaje, salida o cambio, el Salmo 121 también habla del cuidado de Dios en el camino.

Una Biblia RVR1960 para leer el Salmo 35 en contexto

Para estudiar el Salmo 35 con calma, ayuda leerlo dentro del libro completo de los Salmos y comparar pasajes relacionados. Una Biblia de estudio en Reina-Valera 1960 puede darte notas, referencias cruzadas y contexto sin sacarte del lenguaje clásico que muchas iglesias usan.

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Preguntas frecuentes sobre el Salmo 35

¿Qué significa el Salmo 35?

El Salmo 35 significa una oración de defensa ante enemigos, acusaciones falsas e injusticia. David pide a Dios que tome su causa, lo proteja y no permita que quienes actúan con malicia celebren su caída.

¿El Salmo 35 sirve contra enemigos?

Sí, muchas personas lo rezan contra enemigos, pero en sentido bíblico: para pedir defensa, justicia y protección. No debe usarse como una fórmula para maldecir ni para alimentar deseos de venganza.

¿Cuándo conviene rezar el Salmo 35?

Conviene rezarlo cuando atraviesas una injusticia, una calumnia, una traición o un conflicto donde necesitas que Dios guarde tu causa y tu corazón. También puede acompañarte en momentos de batalla espiritual.

¿Cuál es la versión católica del Salmo 35?

En Biblias católicas puede aparecer como Salmo 35 o como Salmo 35 (34), y en algunas ediciones antiguas como Salmo 34. Es el mismo salmo; cambia la numeración y la traducción utilizada.

¿El Salmo 35 es una oración de venganza?

Es una oración fuerte de justicia. El salmista no toma la venganza por su mano; lleva el conflicto ante Dios y le pide que juzgue. Leído así, el salmo ayuda a no responder al mal con más mal.

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