25 versículos de sanidad en la Biblia

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Éxodo 15:26 “Yo soy el Señor tu sanador.”

Este versículo nos recuerda que Dios es el único que puede curarnos. Él es nuestro sanador y podemos confiar en su amor y misericordia para recibir la curación que necesitamos.

Salmo 30:2 “Señor, Dios mío, clamé a ti, y me sanaste.”

Este versículo nos muestra que Dios está siempre dispuesto a escucharnos y sanarnos. Si clamamos a Él con fe y confianza, podemos esperar recibir su sanidad en nuestras vidas.

Salmo 41:3 “Jehová lo sustentará sobre el lecho del dolor; Mullirás toda su cama en su enfermedad.”

Este versículo nos muestra que Dios es un Dios de consuelo y cuidado. Él está presente en nuestros momentos de dolor y suavizará nuestra cama mientras estamos enfermos.

Salmo 103:2-3 “Bendice, alma mía, al Señor, y no olvides ninguno de sus beneficios. Él perdona todos tus pecados y sana todas tus dolencias.”

Este versículo nos recuerda que la sanidad es uno de los muchos beneficios que recibimos de Dios. Él no solo perdona nuestros pecados, sino que también nos cura de todas nuestras enfermedades.

Salmo 107:19-20 “Entonces claman al Señor en su angustia, y los libra de sus aflicciones. Envió su palabra, y los sanó, y los libró de su ruina.”

Este versículo nos muestra que Dios escucha nuestras oraciones y nos libera de nuestras aflicciones. Su palabra es poderosa y puede sanarnos y librarnos de todo mal.

Proverbios 3:7-8 “No seas sabio en tu propia opinión; teme al Señor y apártate del mal. Esto traerá salud a tu cuerpo y fortalecimiento a tus huesos.”

Este versículo nos enseña que el temor del Señor es el principio de la sabiduría y que esto traerá salud a nuestro cuerpo y fortalecimiento a nuestros huesos.

Isaías 41:10 “No temas, porque yo estoy contigo; no te desalientes, porque yo soy tu Dios. Te fortaleceré y te ayudaré; te sostendré con mi diestra victoriosa.”

Este versículo nos muestra que Dios está siempre con nosotros y nos dará la fuerza que necesitamos en los momentos de dificultad y enfermedad.

Isaías 53:5 “Pero él fue herido por nuestras transgresiones, molido por nuestras iniquidades. El castigo que nos da la paz fue sobre él, y por sus llagas fuimos nosotros curados.”

Este versículo nos habla del sufrimiento y la muerte de Jesús en la cruz y cómo Él tomó sobre sí nuestras enfermedades y dolores para darnos la curación y la paz que necesitamos.

Jeremías 30:17 “Porque te restauraré la salud y te sanaré de tus heridas, dice el Señor.”

Este versículo nos muestra que Dios es el Dios de la restauración y la sanidad. Él puede curarnos de todas nuestras heridas y enfermedades si confiamos en Él y buscamos su ayuda.

Mateo 4:23 “Jesús recorría toda Galilea, enseñando en las sinagogas de ellos, anunciando el evangelio del reino y sanando toda enfermedad y toda dolencia en el pueblo.”

Este versículo nos muestra que Jesús no solo enseñaba la Palabra de Dios, sino que también sanaba a las personas de sus enfermedades y dolencias. Él es nuestro modelo a seguir cuando se trata de mostrar el amor y la compasión de Dios a los demás.

Mateo 8:2-3 “Entonces se le acercó un leproso y se arrodilló ante él, diciendo: ‘Señor, si quieres, puedes limpiarme.’ Jesús extendió la mano y lo tocó, diciendo: ‘Quiero; sé limpio.’ Al instante quedó limpio de su lepra.”

Este versículo nos muestra que Jesús no solo puede sanarnos, sino que Él quiere sanarnos. Todo lo que necesitamos es acudir a Él con fe y pedirle su ayuda.

Mateo 9:35 “Recorría Jesús todas las ciudades y aldeas, enseñando en las sinagogas de ellos, y anunciando el evangelio del reino, y sanando toda enfermedad y toda dolencia en el pueblo.”

Este versículo nos muestra una vez más el ministerio de sanidad de Jesús y cómo Él mostró el amor y la compasión de Dios a las personas necesitadas.

Marcos 5:34 “Y él le dijo: Hija, tu fe te ha sanado. Ve en paz, y queda sana de tu azote.”

Este versículo nos muestra la importancia de la fe en nuestra sanidad. Si confiamos en Jesús y creemos en su poder, podemos recibir la sanidad que necesitamos.

Marcos 10:52 “Jesús le dijo: ‘Vete, tu fe te ha salvado.’ Y al instante recobró la vista y seguía a Jesús por el camino.”

Este versículo nos muestra una vez más la importancia de la fe en nuestra sanidad. Si confiamos en Jesús, podemos recibir la sanidad que necesitamos.

Lucas 4:40 “Al ponerse el sol, todos los que tenían enfermos de diversas enfermedades se los traían; y poniendo él las manos sobre cada uno de ellos, los sanaba.”

Este versículo nos muestra cómo Jesús sanó a todos los que vinieron a Él con fe y confianza. Él es el sanador y podemos confiar en su poder para sanarnos de todas nuestras enfermedades.

Lucas 6:19 “Y toda la multitud procuraba tocarle, porque poder salía de él y sanaba a todos.”

Este versículo nos muestra la gran multitud de personas que venían a Jesús en busca de sanidad. Él sanaba a todos los que venían a Él con fe y confianza.

Lucas 8:48 “Y él le dijo: Hija, tu fe te ha salvado; ve en paz.”

Este versículo nos muestra que la fe es la clave para nuestra sanidad. Si confiamos en Jesús y creemos en su poder, podemos recibir la sanidad que necesitamos.

Juan 5:6-9 “Cuando Jesús lo vio acostado, y supo que llevaba ya mucho tiempo así, le dijo: ‘¿Quieres ser sano?’ El enfermo le respondió: ‘Señor, no tengo a nadie que me meta en el estanque cuando se agita el agua; y entre tanto que yo voy, otro desciende antes que yo.’ Jesús le dijo: ‘Levántate, toma tu lecho, y anda.’ Y al instante aquel hombre fue sanado, y tomó su lecho, y anduvo.”

Este versículo nos muestra el poder de Jesús para sanar a los enfermos y cómo Él puede obrar milagros en nuestra vida si confiamos en Él y obedecemos su palabra.

Hechos 3:6 “Pero Pedro dijo: ‘No tengo plata ni oro, pero lo que tengo te doy: en el nombre de Jesucristo de Nazaret, levántate y anda.'”

Este versículo nos muestra el poder del nombre de Jesús para sanar y obrar milagros en nuestra vida. Si confiamos en Él y creemos en su poder, podemos recibir la sanidad que necesitamos.

Hechos 4:30 “mientras extiendes tu mano para que se hagan sanidades y señales y prodigios mediante el nombre de tu santo Hijo Jesús.”

Este versículo nos muestra que el nombre de Jesús es poderoso para sanar y obrar milagros en nuestra vida. Si confiamos en Él y creemos en su poder, podemos recibir la sanidad que necesitamos.

Romanos 8:11 “Pero si el Espíritu de aquel que levantó de los muertos a Jesús mora en vosotros, el que levantó de los muertos a Cristo Jesús vivificará también vuestros cuerpos mortales por su Espíritu que mora en vosotros.”

Este versículo nos muestra que el Espíritu Santo es el que nos da vida y nos puede dar la sanidad que necesitamos. Si confiamos en Él y creemos en su poder, podemos recibir la sanidad que necesitamos.

1 Corintios 12:9 “a otro, fe por el mismo Espíritu; y a otro, dones de sanidades por el mismo Espíritu.”

Este versículo nos muestra que Dios nos da dones de sanidad a través del Espíritu Santo. Si confiamos en Él y creemos en su poder, podemos recibir la sanidad que necesitamos.

2 Corintios 12:9 “Y me ha dicho: ‘Bástate mi gracia; porque mi poder se perfecciona en la debilidad.’ Por tanto, de buena gana me gloriaré más bien en mis debilidades, para que repose sobre mí el poder de Cristo.”

Este versículo nos muestra que la gracia de Dios es suficiente para sanarnos y que su poder se perfecciona en nuestra debilidad. Si confiamos en Él y creemos en su poder, podemos recibir la sanidad que necesitamos.

Gálatas 3:13-14 “Cristo nos redimió de la maldición de la ley, hecho por nosotros maldición (porque está escrito: Maldito todo el que es colgado en un madero), para que en Cristo Jesús la bendición de Abraham alcanzase a los gentiles, a fin de que por la fe recibiésemos la promesa del Espíritu.”

Este versículo nos muestra que la redención de Cristo nos libera de todas las maldiciones, incluyendo la enfermedad. Si confiamos en Él y creemos en su poder, podemos recibir la sanidad que necesitamos.

Santiago 5:14-15 “¿Está alguno enfermo entre vosotros? Llame a los ancianos de la iglesia, y oren por él, ungiéndole con aceite en el nombre del Señor. Y la oración de fe salvará al enfermo, y el Señor lo levantará; y si hubiere cometido pecados, le serán perdonados.”

Este versículo nos muestra que la oración de fe tiene el poder de sanar a los enfermos. Si confiamos en Dios y pedimos su ayuda, podemos recibir la sanidad que necesitamos.

3 Juan 1:2 “Amado, yo deseo que tú seas prosperado en todas las cosas, y que tengas salud, así como prospera tu alma.”

Este versículo nos muestra que es la voluntad de Dios que tengamos salud y prosperidad. Si confiamos en Él y buscamos su ayuda, podemos recibir la sanidad que necesitamos.

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